En un libro de D. Rogers (1988), se presupone que las victorias de Napoleón Bonaparte se explican por la capacidad de seguir principios generadores de victoria. Estos principios, aplicados a la empresa, la harían competitiva…
Como los grandes estrategas; que piensan que los fenómenos militares se integran naturalmente en el proyecto político de una nación: ¿Porqué no pensar que los movimientos de la competencia en un espacio de híper competitividad (según R. d´Aveni en 1995 “hypercompetition”) se efectúan desde una lógica de agresividad antes que desde unas consideraciones Darwinianas de reestructuración inevitable y lógica del mercado según principios de “selección natural”?
En el caso de tener en cuenta la primera consideración en vez de (¿y por qué no, también?) la segunda, términos como “concentración de fuerzas”, “economía de fuerzas”, “disuasión”, “escaladas” o “destrucción mutua asegurada” no nos sorprenderían tanto en gestión empresarial.
Pero hablemos claro:
- ¿Qué representa, en términos castrenses, enviar grupos adicionales de comerciales y fuerzas de venta a un sector en declive o en el que la competencia incide? : “concentración de fuerzas”
- ¿Qué representa centrar un máximo de recursos de la empresa en un nicho de mercado muy concreto?: “economía de fuerzas”.
- ¿Qué representa reaccionar a la presentación de un nuevo producto de la competencia con un nuevo producto propio, a una alianza de la competencia con una alianza propia?: “disuasión”, “Destrucción Mutua Asegurada”.
¿Son guerra y la economía procesos similares?
Ambos tienen el punto común de su naturaleza intrínsecamente conflictiva. Pero, mientras que los conflictos armados consisten en una oposición entre dos protagonistas, en los conflictos empresariales intervienen actores horizontales (competidores, sustitutivos, bancos…) y horizontales (clientes, distribuidores, proveedores) con los que es imposible la relación dicotómica aliado/adversario.
El estudio de las relaciones se hace aún más complicado (si cabe) en economía que en la guerra. Pero se puede estructurar el entorno según una matriz socio-dinámica capaz de explicitar las relaciones entre actores en términos de militancia, alianza, neutralidad, pasividad, oposición… Y entonces podemos entender, de nuevo, nuestro ecosistema según un patrón conflictivo.
Una segunda diferencia posible vendría del hecho innegable de que el fin de la guerra consiste en la destrucción de la voluntad del adversario mediante la fuerza física o virtual; mientras que la actividad económica consiste en la creación de valor. (Porter, en 1986, indica que toda ventaja competitiva se basa en la creación de valor). Por tanto, organizarse para destruir y organizarse para dar valor parecen procesos imposibles de asimilar.
Salvo que consideremos la creación de valor como un medio más (¿un arma más?) para conseguir el objetivo final de estabilidad, sostenibilidad, mejor cuota de mercado, beneficios…
Y, finalmente, una tercera diferencia puede consistir en que las fuerzas armadas se enfrentan sobre un terreno físico mientras que las fuerzas empresariales se enfrentan en un terreno económico en donde el consumidor es el árbitro final de la contienda (C. Schmidt. “Penser la Guerre, Penser l´Économie” de 1991)
¿Y si consideramos el EL CLIENTE, su percepción, sus necesidades, sus hábitos de compra etc. como EL TERRENO de la contienda?
No es que queramos “meter con calzador” los métodos castrenses en la gestión empresarial, simplemente creemos que las similitudes son suficientes como para estudiar las opciones que la metodología militar ofrece A NIVEL ESTRATÉGICO y aplicarlas según el caso. También creemos que puede ser útil tenerlas en cuenta A MODO DEFENSIVO, es decir, saber que los demás sí pueden usar dichas técnicas para poder adaptarse, contrarrestarlas o sacar beneficio.
Queremos, también, abrir el debate sobre si nuestras consideraciones son válidas o no, y esperamos hacerles reflexionar sobre lo anteriormente expuesto.
Pensamos que la Inteligencia Económica se incribe de lleno en la estrategia empresarial y este post puede indicar una de las facetas más interesantes.
Hugo Zunzarren Director Técnico id Inteligencia hzunzarren@idinteligencia.com


Muy interesante el artículo. Como bien sabes, ya hemos defendido en alguna ocasión la utilidad de ciertas disciplinas estratégicas relativas al ámbito militar en los grupos de LinkedIn.
Habrá gente a la que le disguste que se utilicen estas teorías que han causado tanto sufrimiento en el mundo. Desde luego, conocerlas bien es conocer la psicología del conflicto humano que puede ayudar a prevenir situaciones de este tipo en el futuro.
Respecto al tema en concreto, sin duda Napoleón habría sido un gran empresario de haberse dedicado a estos menesteres. Una combinación insólita de absoluta genialidad táctica con una perspicacia estratégica nada despreciable. Es difícil que haya muchos como él.
Saludos cordiales,
Efectivamente, era un gran empresario.
Los humanos somos especialistas en desvirtuar cosas tan útiles como el pensamiento estratégico. Los llevamos al terreno bélico y en él nos convertimos en excelentes. A ver si lo hacemos al revés alguna vez, y y en vez de reorientar los avances tecnológicos de la aviación militar al terreno de las TIC, por ejemplo, nos convertimos en excelentes en tecnología aplicada al bienestar de las personas para aplicarlo a los “miles gloriosus” sólo en caso de necesidad.
Un saludo cordial.
Me parece una idea muy acertada. La clave del éxito de la “intuición estratégica” de Napoleón se basaba, en parte, en estudiar las tácticas de los generales que habían tenido éxito en el pasado y aplicarlas a las nuevas situaciones; los ejemplos de la historia.
Saludos
Buenas tardes Teresa,
Primeramente gracias por aportar tu opinión. Efectivamente, esa “intuición” no era tal. Sus éxitos se basaron en profundos estudios sobre técnicas de éxito pasadas y en el estudio de los errores de sus antecesores.Ni siquiera cometió ese error que le atribuye la leyenda urbana; cuentan que ante una columna inglesa Napoléon dijo “messieurs, les anglais, tirez les premiers” y sus generales entendieron: “Messieurs les anglais, tirez les premiers” por la costumbre del ejército francés de soportar la primera descarga sin responder. Cuentan que fue lo que le llevó a su primera derrota ante los ingleses. No creo que cometiera semejante error un estratega así.
La capacidad de adaptación de este militar era ejemplar y, desde luego como él, creemos que el terreno determina la contienda.
Un cordial saludo, y gracias otra vez.
Hugo Zunzarren
[...] mediante, por y para la economía. Con este movimiento vaticinaron una cosa: en el futuro, las guerras dejarían de desarrollarse en un campo de batalla y pasarían a tener lugar en un “campo económico”. Y, además, de forma global. En efecto, en [...]
[...] técnicas responsables del éxito empresarial provienen del mundo militar, como indicamos en otro post. Sin querer ser exhaustivo citaremos la lógistica (cuya aplicación fue máxima después de la [...]
[...] que el futuro pasa por ahí, pero que debemos cambiar la forma de pensar de nuestros empresarios; combinar diferentes acercamientos competitivos no sería un lujo. Porque de la Inteligencia Económica a la Contra Inteligencia Económica no [...]